En una vivienda se consumen entre 250.000 y 400.000 litros de agua al año, según el número de usuarios. El agua es muy necesaria, pero también es un bien muy escaso, por esta razón debe economizarse al máximo y mantener la instalación sin fugas.

Cada propietario es responsable del mantenimiento de la instalación a partir del contador, no tan sólo desde la llave de paso de la vivienda.

Se recomienda cerrar la llave de paso de la vivienda en caso de ausencia prolongada.

En caso de bajas temperaturas, se debe dejar correr agua por las tuberías para evitar que se hiele el agua en su interior.

Evite los esfuerzos excesivos de todo tipo en elementos como grifos y llaves para evitar un deterioro de dichos equipos y su prematura sustitución.

Debemos evitar el chorro directo de la ducha hacia los azulejos, evitando así que penetre el agua por las juntas y fisuras, provocando posibles filtraciones.

Si notamos que varía la presión del suministro informaremos a la empresa suministradora.

En caso de escape, avería o de ausencias prolongadas, cierre la llave de paso y asegúrese que todos los grifos quedan cerrados.

Limpieza

Para un óptimo funcionamiento de nuestra instalación, debemos limpiar los filtros de los grifos (por dónde sale el agua) desenroscándolos y eliminando la arenilla que se ha acumulado. Si la suciedad está pegada, podemos sumergirlos en agua con vinagre.

Compártelo si te ha gustado
Cerrar menú