Calefacción

Vigilaremos que no tenga aire nuestro circuito de calefacción y evitaremos la falta de agua, estas dos operaciones son importantes incluso en los períodos que no se utilice, así evitaremos oxidaciones.

Cualquier modificación de la situación de las calderas deberán ser realizada por un instalador especializado, ya que están establecidos en base a unos parámetros calculados.

Si la caldera la cubrimos con un armario, éste debe dejar su parte inferior descubierta, dejando paso al aire.

En casos de frío extremo o en fuertes nevadas dejaremos la caldera funcionando a baja temperatura, evitando fuertes arranques y congelamientos.

Hay que vigilar de continuo la caldera y evitar que alcance una temperatura excesiva por peligro de explosión.

Es recomendable leer y seguir las instrucciones de la instalación antes de ponerla en funcionamiento por primera vez.

Radiadores

Antes de poner en marcha su funcionamiento, deberemos purgar el circuito de los radiadores eliminando el aire, si no este provocaría que no calentase la zona donde se encuentra acumulado y facilitaría la oxidación interior.

No se debe secar la ropa colocándola sobre los radiadores, ya que disminuye la emisión de calor.

Para el abaratamiento de nuestra factura, debemos aprovechar  las horas de sol, dejando que entren los rayos a través de las ventanas.

No deje nunca sin agua la instalación, aunque no funcione.

Limpieza

La limpieza será con un paño húmedo y siempre con la calefacción apagada.

Mantenimiento

A revisar

Cada mes: Comprobación del manómetro de agua, temperatura de funcionamiento y reglaje de llaves de la caldera de calefacción.

Cada año: Revisión completa de la instalación.

Cada 2 años: Revisión de los radiadores.

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