Los ascensores no pueden ser utilizados por niños que no vayan acompañados de personas adultas.

El ascensor puede soportar un peso limitado y un número máximo de personas (indicados en la cabina y en el apartado anterior). Esta limitación debe respetarse para evitar accidentes. Los ascensores no se pueden utilizar como montacargas.

Si se observa cualquier anomalía (las puertas se abren en medio del recorrido, el ascensor se para quedando desnivelado respecto al rellano, hay interruptores que no funcionan, etc.) habrá que parar el servicio y avisar a la empresa de mantenimiento.

Si el ascensor se queda sin electricidad, no se debe intentar salir de la cabina. Habrá que esperar que se restablezca el suministro de electricidad o que la cabina se remonte manualmente hasta un rellano.

Normalmente la persona responsable es el presidente de la Comunidad o conserje si se dispone de tal. Éstos deben tener las llaves del cuarto de máquinas y desbloqueo de puertas, para los casos de emergencias.

La Comunidad tendrá un contrato con una empresa inscrita en el Registro de Empresas Conservadoras, que se encargue del mantenimiento de los ascensores, debiendo registrar fechas de visita, resultado de inspecciones y las licencias en un Libro de Registro.

Deben realizar las inspecciones periódicas que establezcan las ITC (Reglamento de Aparatos Elevadores)

En caso de accidente, está obligado a ponerlo en conocimiento del Órgano Territorial competente de la Administración Pública y de la empresa conservadora. Así mismo, no permitirá reanudar el servicio hasta que lo autorice este Órgano competente.

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